jueves, 14 de noviembre de 2013

MERCADO O LA APOTEOSIS DE LA METAFÍSICA


Según una opinión generalizada, la filosofía es una disciplina alejada de los problemas cotidianos del hombre común, sin embargo, esta afirmación es completamente falsa; muy al contrario, la filosofía ha determinado a lo largo de los siglos la estructura del cerebro de millones de personas. Y lo sigue haciendo sin que nosotros lo notemos. Las palabras  que utilizaré en esta entrada están alejadas del lenguaje simplificado que el pensamiento neoliberal ha impuesto en la sociedad del siglo XXI, pero la historia que quiero contar no puede ser expuesta de forma más sencilla. Hablaremos, de la forma más breve y básica posible, de un largo periodo inscrito en eso que llamamos filosofía occidental, nacida en Grecia en algún momento del siglo VII a. C.
A este periodo, que podemos remontar hasta la muerte de Sócrates, se le llama metafísica, y ya con Platón, y el famoso mito de la caverna, se comienza a valorar un supuesto mundo aparente (el mundo de los arquetipos y las ideas) sobre el mundo real y tangible de las cosas físicas.Platón pretende explicar el mundo remitiendo a otro mundo, sea o no probada su existencia, una tendencia que seguirá creciendo en el ordenamiento de Aristóteles en las “categorías” y, con el tiempo, cristalizará con la confluencia del pensamiento judaico y el neoplatonismo griego en el cristianismo, ese movimiento religioso cuyo primer y más activo vertebrador fue Pablo de Tarso.
El siglo XVIII sustituyó el Dios cristiano por la Diosa Razón, dejando a aquél como un lejano arquitecto. La misma ciencia basará sus presupuestos en el sistema de las “categorías”, originado en la obra de Kant pero deudor directo de los arquetipos platónicos, esto es, de la prevalencia del mundo ideal, del mundo de las apariencias, sobre el mundo tangible e inmediato. Ni siquiera los empirismos o la rigurosidad del método científico pudieron con este prejuicio. La Ilustración recupera con energía los llamados Universales, ya expuestos por Platón, de forma que una de sus concreciones más conocidas será la Declaración de los Derechos Humanos. Esta especie de Neoplatonismo dominará la escena intelectual hasta bien entrado el siglo XIX, cuando la crisis de la Modernidad derriba un edificio hasta entonces incuestionable. Una interpretación de Nietzsche desarrollada desde el punto de vista de los Presocráticos lleva a Martin Heidegger a articular el concepto de “olvido del Ser”, un proceso que se supone emerge ya en Sócrates, en el comienzo de la metafísica tal y como hoy la conocemos. El alejamiento progresivo del mundo intelectual respecto a la realidad circundante, en definitiva, al Ser y sus entes, ya había sido planteado por Husserl con su Fenomenología, esgrimiendo el lema “a las cosas mismas”, pero no con la radicalidad y la frescura de los existencialistas, seguidores de Heidegger, que pretenden hacer filosofía con las cosas más cotidianas, en un brusco golpe de timón respecto a la metafísica como “olvido del ser”. Esta intuición radical, que ha dado los frutos más jugosos del pensamiento europeo del siglo XX:  Post-estructuralismo, Deconstrucción, Postmodernidad, realiza la crítica de una Razón lastrada por los recuerdos platónicos de unas categorías inalterables, inmutables, pero al parecer ya caducas; la propia legitimidad de la Ciencia es sobrepasada por una preocupante radicalización de la Técnica, entendida como Ge-Stell (estructura de emplazamiento, en el escurridizo lenguaje heideggeriano), es decir, como absoluto desprecio del mundo natural, entendido como puro objeto de manipulación, de “puesta a mi servicio” de las cosas, de manipulación irresponsable, pero también como herramienta perfecta de producción de mercancías. A su vez, la Postmodernidad encuentra que teoría de los Universales, llamada por Lyotard “grandes relatos”, ha desaparecido a favor de un planteamiento de la sociedad esencialmente basado en el rendimiento económico, donde sobran este tipo de narrativas.
Esto nos remite a la crítica marxista a la estructura de la producción dentro del sistema capitalista, que  deja al descubierto uno de los aspectos más inquietantes de esta preponderancia de la metafísica como “olvido del ser” que sólo hasta fechas recientes permanecía oculta. De este modo, Marx aparece como un analista de la fase final de la metafísica, donde los Universales, la noción de Dios e incluso la legitimidad de la Ciencia se desmoronan para dejar solamente la última idea metafísica universal: el Capital.
Por un lado, la asunción de la mercancía como referente metafísico radical, la presencia del “valor de cambio” como categoría incuestionable, inviolable, por encima de los “valores de uso”, en su forma de entes cotidianos, al alcance de la mano; por otro, la sospecha de que el propio ente humano, el Dasein, el hombre histórico de los existencialistas despojado ya de las categorías universales, el ciudadano de a pie, al fin y al cabo, es la víctima perfecta de esa conversión en Dios supremo del capital, del valor de cambio en tanto ideal inapelable.
El hombre queda convertido en mero capital humano, objeto de uso intercambiable, colocado por la Técnica para su manipulación, tanto como consumidor cuanto como fuerza de trabajo. Este Universal absoluto que el neoliberalismo ha convertido en Biblia de la etapa avanzada del capitalismo representa la apoteosis de la propia metafísica, como ya predijo Heidegger, apoteosis, final y derrumbamiento al tiempo, sin el cual no es posible una vuelta a la etapa anterior al oscurecimiento del Ser.

La salvaje tiranía de los llamados mercados, de las multinacionales como organización supranacional a modo de arquetipo, la ubicuidad completa del capital, la desvinculación absoluta del sistema financiero respecto al mundo real sólo son algunas  de las manifestaciones más claras y tenebrosas de ese final de la metafísica que se producirá no sin violencia, no sin gasto de vidas, no sin sufrimiento; el análisis pormenorizado de esta crisis deberá esperar hasta otro artículo.

7 comentarios:

  1. Impresionante, como siempre, Bartolo. Me desbordas, me abrumas.
    Nunca lo había enfocado así: Yo veía a Platón como un reivindicador del Mundo de las Ideas como ese mundo interior, espiritual, alejado del plano físico de las necesidades inmediatas, concupiscibles, que son aquellas que se nutren precisamente del Capital y del sistema de mercado (los "vicios"). Siempre he visto el pensamiento de Platón como algo muy "positivo", en contraposición al "positivismo" imperante.
    Pero, ¿es posible que parte de sus enseñanzas también hayan contribuido a forjar la Idea de Capital y la tiranía de los mercados? ¿Es esto lo que propones, Bartolo? Está claro que dominas la Filosofía infinitamente más que yo, pero si pudieras responderme me harías un hombre feliz, porque son éstos asuntos que me turban.
    Para mí las Ideas son imprescindibles. Sin ellas, moriría. ¿Acaso no suponen un alejamiento de la realidad "inadecuada", la realidad neoliberal? ¿Acaso no es en ese sentido el Neoplatonismo algo bueno, algo que no se puede preparar psicológica y espiritualmente para los embites de la vida cotidiana neoliberal?
    ¿Acaso no es el camino adecuado el que nos lleva fuera de la Caverna para darnos cuenta de la Realidad lejos de la "realidad" oficial que los Estados y las corporaciones quieren imponernos?
    ¿A qué te refieres cuando hablas del "Ser", al ser interior, espiritual, sublime, o al Ser en su dimensión más cotidiana, al ser de carne? ¿Es posible que lo trates como una conjunción de ambos?
    Sea como sea, detecto una enorme verdad en lo que comentas, y me has sorprendido.
    Pero a la vez me has dejado completamente en ascuas.
    ¡Una solución, quiero!

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  2. La verdad es que me haces muy feliz, Antuán, porque estas dos últimas entradas eran un poco duras de tragar y la gente no les ha hecho caso, y no quiero coger fama de ininteligible, porque de lo que se trata es de darle a la gente propuestas más bien didácticas, que sirvan al común y no a unos cuantos. Mis encuentros con la filosofía son simplemente por afición y ganas de que a uno le abran caminos distintos a los trillados, pero tengo muchas lagunas y veo que no tengo tiempo de llenarlas, y eso me fastidia, así que lo bueno es aprender unos de otros, como yo aprendo de tien tu Cicatriz de Yamcha, que quiero recomendar en twitter. La verdad es que yo tenía una idea similar a la tuya de Platón antes de leer a Heidegger y todo lo que ha venido detrás, pero el problema no es tanto Platón, sino la serie de interpretaciones cada vez más descabelladas que se han ido sumando con los siglos. Y el problema es también que esas interpretaciones dejaron de sostenerse por sí mismas, es decir, la gente no se las creía (léase la idea de Dios), por eso se dice que Nietzsche no es nihilista sino que critica el nihilismo, la falsedad de unos valores que ya no sirven a la humanidad. La idea de Ser en Heidegger es complicada, porque nunca termina de aclararla, pero intuitivamente la puedo concebir, lo que sí he notado siempre es esa diferencia ontológica de la que habla. Por ejemplo, si tú tienes delante a tu compañera, pongamos, es el ente de ella el que se te ofrece, y oculta el Ser. Cuando ella no está, pero sabes que existe, aunque esté a cien kilómetros, el ente se oculta y deja salir el Ser. Esto, aunque parezca mentira, la ciencia no lo admite, si no ves ahora un árbol, que hace un rato que lo has visto porque pasaste por ahí, de nada sirve que tengas la convicción de que sigue existiendo, porque la ciencia te lo niega. Bueno, esto es a lo bestia lo que yo suponía antes de leer a Heidegger, y él me da una base para entender que ese árbol, aunque yo no lo vea, existe. Respecto a otras cosas que me cuentas, te respondo por el correo que me has enviado y seguimos hablando. Estoy muy contento de que podamos volver a establecer esta comunicación, porque había dejado de colgar entradas durante unos meses. Si te gustan las nuevas entradas, te pido que las difundas, así podremos llegar a más gente que se interesa por estas cosas. Básicamente, quisiera conectar las grandes ideas con la terrible situación mundial en la que nos hemos metido, y que nos afecta a todos, aunque algunos no quieran verlo; quiero recuperar a Marx, que creo que lo merece, pero demostrar que sus indagaciones económicas no están reñidas con las grandes corrientes de pensamiento actual, sino todo lo contrario, por más que los neoliberales cabezones se empeñen en negarlo...

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  3. ¡Oh, Tetragrámaton mío! ¡Son este tipo de artículos los que sobre mi corazón y sobre la más pura esencia constitutiva de mi Ser se posan para suscitar en ellos su más sincera identificación!
    No es ni mucho menos casualidad que en mi vida se encuentren cruzándose desde hace unos años una serie de acontecimientos que se entretejen casi con perfecta armonía, como si de repente el mundo cambiara su frecuencia de vibraciones para reproducir en la realidad holográfica de cada vez más seres otro tipo de informaciones que nos resultarían evidentes de no ser por los incansables intentos de la élite de arrebatarnos lo que es nuestro. Esto lleva sucediendo desde el comienzo de nuestra historia civilizada (un tema que ha sido no poco polémico y alrededor del cual pulula toda una profusión de misterios), lo que nos puede llevar a considerar como un hecho evidente que la humanidad ha sido gobernada desde sus inicios por un sistema piramidal de ignorancia y de privilegios. ''Se trata de un sistema que ha acumulado una gran cantidad de recursos tanto materiales como humanos en la construcción de una bien unida y eficiente máquina que combina operaciones militares, diplomáticas, de inteligencia, económicas, científicas y políticas'', como ya avisaba John Fitzgerald Kennedy en el discurso pronunciado tres días antes de su misterioso asesinato el 22 de noviembre de 1963. Es claro que todos estos temas han de ser afrontados por la población con el corazón levantado hacia la verdad, y, por ello, desunido ineludiblemente por la filosofía, como a mi me gusta llamar a la suma de ciencia y espíritu.
    Es claro que en el mundo se está librando una batalla muy superior a la que nos hacen creer o nos hacen ver por los medios de comunicación oficiales, o, como yo suelo llamarlos: los medios de desinformación. Es obvio que el mundo es y ha sido desde nuestros inicios un colérico campo de batalla por la independencia y la libertad. Antes podíamos ver los barrotes y tocarlos, pero ahora estamos presos en una cárcel de la que desconocemos su existencia. Es lo que la élite ha conseguido instaurar en nuestras sociedades modernas poniendo en práctica sus métodos de control y manipulación mental, haciendo uso de la vanguardia tecnológica que poseen (que no es, ni por asomo, la vanguardia científica y técnica de la que presume la raza humana en los medios oficiales).
    Estas son las ideas (entre muchas otras que se encuentran aún por encima y por debajo del iceberg, que es la masa infinitamente compleja que compone la realidad) que quiero plasmar en mi producción para el concurso de fotografía filosófica que estamos trabajando.

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  4. Si he entendido bien las ideas que nos has expuesto en tu artículo creo que has analizado dando ligeras pinceladas generales la Historia de la Filosofía, para poder concluir finalmente en el producto que, el pensamiento característico de cada etapa y sus respectivas interpretaciones posteriores por otras corrientes de pensamiento, han acabado sintetizando. De ahí, que las Ideas metafísicas a las que se refería Platón (fuente de la verdadera realidad, independientemente de cómo la bautices) acabarán conmutando por la participación de la élite en ellas en verdades reducidas a dogmas (Dios) y solo vistas por unos pocos: aquellos mejor predispuestos naturalmente a vibrar con la frecuencia real, a vibrar en la misma frecuencia que vibra esta minúscula e infinita parte del universo, considerando lo que hasta ahora era un tema de exclusivo alcance esotérico como evidente y obvio. A estos tipos se les ha solido llamar filósofos, a muchos se les ha asesinado, a otros silenciado o simplemente ridiculizado. Pero, señores, ¡aún nadie nos ha demostrado que no tenemos razón! ¡Yo desde aquí invito a todos aquellos que puedan leerme a participar en las ideas de justicia, libertad, pensamiento crítico, conocimiento, responsabilidad, autoconciencia y autonomía. Por la evolución de la consciencia, por la permanencia del derecho y por la lucha constante por la libertad y por la independencia di NO a las políticas prohibicionistas y a los programas propagandísticos y opresores para arrojar aunque sea un poco de luz sobre el mundo y las consciencias que lo habitan! ¡Levantemos el corazón contra el yugo cabalmente en la revolución del amor y de la consciencia!, ¡olvidad las dificultades y no temáis a la libertad para proyectar esa información vibratoria en el mundo holográfico con una celeridad abrumadora, y poder derrocar de una vez por todas al espíritu de la metafísica ancestral dogmatizada que se ha convertido en una conspiración monolítica bajo el nombre de Nuevo Orden Mundial, nuestro Dios: don Dinero!
    ''En ocasiones las personas no quieren afrontar la verdad por temor a que sus ilusiones se vean destruidas''- Friedrich Nietzsche.

    Mi más sincera enhorabuena por el blog que llevas a cabo, me ha sorprendido muy gratamente, de veras. Da por seguro que de ahora en adelante me tendrás instigando por aquí más a menudo. Un abrazo grande, y hasta el próximo lunes.

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  5. Madre mía, Agustín. El sorprendido y satisfecho soy yo, no lo dudes. No sólo por la sorpresa de descubrir que la gente de tu edad me lee (que algunos sé que lo hacen, pero no tengo claro lo que pueden sacar en limpio), sino por el gusto que da leerte, lo bien que ordenada que tienes la cabeza y el carácter seminal de tus ideas. No hay duda de que necesitamos gente como tú, porque sino, esto de hunde. Me encuentro muy identificado con tus propuestas, aunque mi forma de expresarlas difiera un poco, quizá, pero de lo que se trata es de unir, no de alejar. Los pensadores parecen haber olvidado el verdadero sentido de la palabra "logos", como aquello que "liga", que une las palabras y las cosas. De la misma forma que no recordamos que la religión es aquello que "volvía a unir", re-ligeon. Ya ves.
    Por supuesto que estaremos a partir de ahora en contacto, no puedo dejar una oportunidad tan buena de conversar con alguien que no teme pensar. Mis saludos admirados.

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